"Sin embargo..., tambien seremos libres"

Es casi imposible para nosotros los cubanos que llevamos medio siglo de atropellos y mordazas, arrinconados y secuestrados por un cínico y despiadado aparato parapolicial de truhanes y bandidos, que la fiebre legítima del esclavo desaparezca, con las nubes de agua fria que se ven en el horizonte.
La aspiración de un pueblo cualquiera sobre la tierra a ser libre y barrer con sus esclavizadores, no tiene interlocutores válidos ni morales que puedan menoscabar este legítimo y soberano derecho.
La elección reciente del nuevo presidente de los Estados unidos de Norteamérica Barack Obama, al que por cierto debemos felicitar con la misma sinceridad y gallardía con que lo hizo su contrincante democrático, no nos deben en ningún momento bajar los decibeles en nuetras denuncias, aspiraciones de libertad y reclamos inherentes a la libertad total de nuestro pueblo y mucho menos desviar nuetra atención hasta que este objetivo sea realidad.
La política de una Nación, se enrumba de acuerdo a los intereses de una determinada corriente ideológica o estratégica de un grupo gobernante. La estrategia de un pueblo en esclavitud, se enrumba hacia las cabezas de los esclavizadores.
El nuevo presidente de los Estados Unidos de Norteámerica Barak Obama ha sido elegido por su pueblo para que se siente en el trono de La Casa Blanca. El tendrá el derecho y hasta la obligación, de materializar y llevarle al pueblo de los Estados Unidos de Norteámerica y al mundo, sus promesas y sus horizontes.
Los cubanos cualquiera que sea nuestro punto de vista estratégico, no podemos y no debemos perdernos en la maraña de la discordia y si Obama levanta el susodicho embargo, debemos incluirlo en la estrategia global de nuestra lucha como una puerta trasera que nos servirá para entrar en las murallas por la retaguardia.
Allá aquellos que se confundan y abracen las cadenas de los esclavizadores. La Historia los condenará en la hoguera de los que nunca serán absueltos y sus cenizas, junto a las cenizas de los esclavizadores, obtendrán el repudio eterno de su pueblo.
Los que entren por la retaguardia, si tienen buena fe, que le hagan un orificio de entrada y salida al verdadero bloqueo: el de las murallas castristas, para que Cuba pueda respirar el aire de la libertad.
El pueblo, que siempre ha sido la verdadera vanguardia de esta lucha, saldrá, más temprano que tarde, a barrer las cenizas de la ignominia y demoler las murallas que lo rodean, como ya lo hicieron allende los mares, otros pueblos.

Sursa: Pedro López pe www.cubademocraciayvida.org, 07.11.2008

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